ANTONIO TABUCCHI

 

"En la vida no hay un hilo conductor, pero el escritor lo tiende en una historia para otorgarle el sentido"

 

Entrevistado por Carmen Pérez Jiménez

para Escribir y Publicar

 

 

Constante investigador de las formas del relato, amante de Portugal y de Italia; intelectual preocupado por la salud del mundo y de la literatura, es un perseguidor de sueños. Mezcla ficción y filosofía, cuenta las historias del lado de los perdedores, de los extraviados, de los que se buscan a sí mismos a través de los demás; prefiere el escepticismo a hacer sus personajes sobre la imagen de los que siempre terminan dando falsas conclusiones. Él mismo, consigue el sueño de todo escritor: construye personajes inolvidables en los que el lector se reconoce en algún aspecto.

 

 

¿Cuál es el vínculo entre el escritor y la literatura?  

La escritura de ficción es una buena forma de conocimiento. Es una forma intuitiva sin la cual no existiría la lógica, no es un conocimiento científico pero sin este proceso prelógico no se llegaría al conocimiento. María Zambrano añade que antes de llegar a una fórmula matemática, los científicos tienen necesidad de que investigadores más jóvenes trabajen el plano científico porque lo hacen más intuitivamente, con menos prejuicios. En la vida, no hay hilo conductor. Lo buscamos nosotros. Cuando lo encontramos le damos un sentido. Para crear ese hilo conductor nos explicamos a nosotros mismos los hechos, cuando llegamos a casa o por la noche, intentamos escucharnos: eso es una forma de narrar, de entender. Quizás de otra manera la vida no tendría sentido. Quizás por ello creo en la narración.

 

 

Tristano muere bien podría ser una biografía moral del pasado siglo...

Es un libro que ha ido conmigo casi doce años. En estos años han pasado muchas cosas que le han dado la razón a Tristano, el personaje protagonista. Digamos más modestamente que es como un carné de identidad donde están las huellas digitales de las cosas que han ocurrido en el siglo pasado más que una biografía moral, pero no soy un policía de la historia, recojo los datos, no olvidemos que es una novela.

 

 

¿Y un compromiso político?

Hay un compromiso político presente en este libro bajo la forma de crítica que el personaje le hace al escritor sobre la democracia. Vivo en Portugal, en Francia, en Europa, y me pregunto acerca de esta Europa que estamos intentando construir. Quién sabe si nuestros descendientes podrán decir que son europeos. Puede haber una forma enferma de democracia, no es la primera vez que ocurre en la historia, ya las tropas francesas de Napoleón, por ejemplo, masacraron en nombre de la igualdad, la fraternidad y la libertad. Hay que reflexionar sobre qué es la democracia, sobre si se puede mejorar. Mi personaje se pregunta si mereció la pena la lucha por los ideales por los que combatió, pero no da una respuesta, entrega su crítica al escritor que no olvidemos que es otro personaje.

 

 

¿Por qué en Tristano muere ha elegido el monólogo como voz narrativa?

El que cuenta es un personaje que en su agonía le habla a un escritor al que ha convocado a su lecho de muerte para explicarle la historia de su vida. Le cuenta la película de su vida y quiere que él haga el montaje. La vida transcurre de manera no cronológica, por tanto el escritor es otro personaje que escucha al protagonista para luego darme a mí, autor, esa información. Por medio de la utilización de esa forma narrativa se testifica por medio del testigo. Hay una voz que habla y un escritor que escucha y que no soy yo sino un personaje. He privilegiado la oralidad, quería reproducir ese flujo verbal.

 

 

¿Se trata de un trabajo de superposiciones que trasciende la primera persona?

He escogido ese contraste porque creo que cuando el testigo es una persona que conocemos es una convención. Me viene a la cabeza un famoso cuadro de Edward Hooper, parece una vitrina: un camarero mira a un hombre y a una mujer exuberante con cabello rojo. Entre el hombre y ella algo está pasando, algo importante que el camarero por su expresión no llega a entender, pero hay otra figura que se nota menos que tiene un sombrero de fieltro que está de espaldas y más cerca de la pareja, es como el detective. Ese desconocido es el testimonio. Los fundadores de la cultura no escribieron, hablaron. Fueron los evangelistas los que escribieron. El monólogo del personaje de este último libro utiliza la voz, quiere reafirmarse en la voz, tiene un estatuto superior. Mientras siga hablando no muere, esa es la paradoja, porque la palabra tiene que estar escrita para estar viva. No olvidemos que con el mismo metraje se pueden hacer películas distintas. Por eso el protagonista habla de la historia de su vida, pero no da una respuesta, entrega su crítica al escritor.

 

 

Por eso el libro lleva como subtítulo "Una vida" y no "novela"...

Hace ya muchos años que mantengo una relación difícil con la novela, no sé si es ella la que me esquiva o si soy yo el que no quiere encontrarla. En cualquier caso, "una vida" no sigue un orden lógico, sino que es una serie de acontecimientos. El narrador desea comprender la significación de los mismos, pero no quiere perder el tiempo hilvanándolos. Le ofrece su vida al escritor como el material rodado de una película y se desentiende del trabajo de montaje, que deja en sus manos. He escrito tres versiones del libro, la última después de haberlo dado por acabado, y sobre esa última versión escrita aún hay cambios que los filólogos no encontrarán nunca porque son modificaciones surgidas de decir el texto en voz alta. Me lo sabía de memoria. 

 

 

¿Es el personaje el que establece la estructura de sus novelas o el tema sobre el que quiere narrar?

Para mí siempre nace primero el personaje, la voz del personaje. No creo en la literatura de un tema particular. Todos estamos un poco locos, habitados por voces, todos hablamos con nosotros mismos y hablamos en silencio, estamos acostumbrados a oír nuestra propia voz dentro de nosotros y muchas veces tenemos una memoria oral. Si abrimos los ojos y abrimos las orejas, conseguimos recordar las voces de las personas más importantes de nuestra vida. La memoria no sólo es visual también es auditiva. Dentro de esa cacofonía que tenemos se encuentra una voz que está dentro de nosotros y así nace nuestro personaje. En cuanto a esta última novela, en la medida en que agoniza, en que habla a menudo bajo los efectos de la morfina, Tristano es alguien que ya no tiene por qué mentir. Tristano sabe que Italia no ha conocido una catarsis respecto a su pasado, que es un país que ha vivido en la ficción de que el fascismo era minoritario, cuando la realidad es que todo el país estaba detrás de  Mussolini, exceptuada una aristocracia obrera e intelectual.       En España,la República se enfrentó al fascismo y ese enfrentamiento desembocó en una guerra civil. La República fue  derrotada, pero nunca se entregó de cuerpo y alma al fascismo. En Italia, la sociedad es muy hipócrita, vive de espejismos. Hay alemanes que han vivido con el peso de la vergüenza de lo que hizo su país pero han seguido escribiendo en alemán. Paul Celan sufrió persecución, vio cómo mataban a su familia, pero él siguió escribiendo en alemán, se sirvió del idioma como  vehículo de cultura. Mi lengua es mi patria y yo hablo en italiano como Mussolini, pero lo único que comparto con él es el idioma. Las banderas o los himnos no me interesan, sólo me identifico con el idioma. Uno puede sentirse a gusto manejando otras lenguas, considerar que son hospitalarias, pero no por ello te sientes en casa. Tristano, de entrada, quiere corregir la biografía novelada que el escritor escribiera años antes sobre él en tanto que héroe. Quiere mostrarse bajo otra luz, dejar un universo de buenos y malos, demostrar que el mismo héroe puede ser un bellaco. Volviendo a los escritores, Tristano se ríe un poco de ellos, les considera unos falsarios y nos ridiculiza cuando hablamos de "obra abierta" para ocultar nuestra cobardía a la hora de elegir un final, por ejemplo.

 

 

La traición está presente en la mayoría de sus obras.

Me interesa mucho, porque el hombre como criatura humana es una criatura traidora. Somos grandes traidores. Fiel es únicamente el perro, el amo es traidor. Ya vemos como la Biblia empieza con la traición de Caín a Abel. No debemos olvidar tampoco que la traición a lo largo de la historia ha provocado el avance de las culturas. Por ejemplo, Galileo es un traidor de Ptolomeo. Los que hacen el asalto al palacio de invierno son los traidores del Zar, y así sucesivamente. Funciona por las dos partes. Es un problema sin solución. Pertenece a la historia del hombre y de la humanidad.  

 

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