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Escribir desde la política y sobre la política
(Escribir desde la corrupción, la
prevaricación, el chantaje, el cohecho, el espionaje, el hurto, la manipulación
o desde la clandestinidad, la oposición, la disidencia.)
Ochocientas razones
para inspirarse, de momento…
Estoy de viaje y leo un periódico local
(no citaré cabeceras, ni apellidos, ni apodos, ni lugares, ni siglas de
partidos políticos, ni ciudades) que, curiosamente, se jacta –en portada– de no
publicar ofertas de comercio sexual. Para una persona de natural curiosa como
tú, que te dedicas a la escritura, siempre es interesante y necesario –cuando
viajas– conocer la actualidad y los intríngulis (los busilis que dirían los antiguos) del lugar que te acoge. Leo uno de
los rotativos locales sin esperar grandes noticias que me alegren el día ni
acontecimientos insólitos que me chuten una necesaria sobredosis de optimismo.
No están los tiempos ni para alegrías ni para esperanzas ni para chutes ni para
optimismos cuando un titular de portada llama mi atención: Más de 800 (que se
sepan) políticos, funcionarios y empresarios, en todo el país, han sido
imputados (no se indica desde cuando) por corrupción. Ochocientos casos
diferentes, con ochocientas trampas diferentes, con ochocientos y muchos más
personajes diferentes, cada uno de ellos con sus razones, sus habilidades, sus
creencias políticas, sus club de fans
y sobretodo con su particular visión e interpretación de la democracia a la que
todos sin excepción apelan en uno u otro momento del proceso judicial. Desde el
o la que se deja sobornar por algunos trajes a medida, por un tresporciento
previamente pactado, por unas vacaciones millonarias, por un rolex de veintitrés
mil euros, por un edificio histórico convertido en vivienda unos cuantos
centenares de miles de euros por debajo de su precio de mercado. Aquí tienes
ochocientos disparadores a tu disposición para tramar o urdir como más y
mejor te convenga una bien traída historia de los cientos de páginas que
quieras. Pero hay otras formas de escribir con lo político como punto de partida.
Claro que lo que se lleva, lo que más morbo despierta ahora es el desenfrenado
amor de los políticos corruptos hacia el llamado vil metal y las mil y una
habilidades para conseguirlo.
Cada cohecho tiene su
ficción, cada prevaricación su trama
Nunca he
sabido si el político busca el poder o el dinero. O ambas cosas ya que deberíamos
suponer que quien posee una de ellas, automáticamente puede poseer la otra. El
poder que da dinero. El dinero con el que comprar poder. La erótica del poder,
la erótica del dinero. Somos un país democráticamente joven y hasta ahora no
habían aparecido en los periódicos nombres y apellidos de quienes se han
pringado las manos con prebendas, cohechos, nepotismos y prevaricaciones. En
anteriores regímenes, básicamente dictatoriales, era como si la clase política
española fuese de una honestidad homologada mundialmente. Nunca antes hubo
chorizos. Fue necesario que llegase la democracia para que saliese a flote la
corrupción y los corruptos. ¿Te atreverías a ficcionar -en plena dictadura
franquista, con todo lujo de detalles- una situación históricamente cierta, un
caso real, con una estructura narrativa y unos personajes supuestamente ficticios?
Si tiras de hemeroteca o de google
puedes encontrar casos muy substanciosos tales como Matesa (Exportación
irregular de telares) y el de Redondela-Reace (Desaparición de 4.000 tm de
aceite). O ya en plena democracia el caso del aceite de colza o síndrome tóxico
causante de setecientas –todavía misteriosas- muertes y veinte mil personas gravemente
afectadas.
Del
chiste al hecho hay poco trecho
¡Viva
Honduras! grita con marcial entusiasmo el Ministro de Defensa de un
determinado país en el acto de homenaje a El Salvador. Juro por mi honor que cumpliré con honestidad el cargo de Ministro de
Justicia, cuando el despistado exalcalde en cuestión estaba siendo nombrado
precisamente Ministro de Industria. El alcalde de la ciudad, famoso entre la
ciudadanía por sus ocurrencias y meteduras de pata verbales, visita una
escuela. Acabada la visita pronuncia un breve discurso en el que confiesa que he quedado encantado con la escuela y el
grado de preparación de los alumnos.
Tan contento he quedado que he decidido
regalar a la escuela un globo terráqueo de tamaño natural. Son graciosos los errores de los políticos,
mientras no cuesten dinero al ciudadano. Por esa razón hace más de veinte años
que el humorista Eugenio contaba un chiste en el que ya se ponía en duda la
honorabilidad de la política y de los políticos. Un señor aparca su coche
frente a las Cortes en Madrid, Carrera de San Jerónimo. Se le acerca un ordenanza
y le advierte que no puede dejar el coche ahí, que dentro de un momento van a
salir los diputados a lo que el ciudadano responde: gracias, no se preocupe, el coche lleva alarma antirrobo. Hasta
aquí el chiste.
No dudes que por muy feraz que sea tu imaginación, siempre
habrá una estrategia que la supere con creces
Ahora la realidad, disfrazada de chiste,
veinte años más tarde. Siguiendo con mi costumbre, leo un periódico en una
ciudad española a la cual viajo. La noticia de portada es verdaderamente
impresionante. Una directora general de vete a saber que negociado de un gobierno
autonómico, ha sido pillada metiendo las manos en la caja de los dineros
públicos. La noticia tiene gran relevancia no solo por la cantidad de lo
sustraído sino por la foto que ilustra la noticia. En ella, en la foto se
entiende, se ve a la susodicha, una cuarentona entrada en carnes con un perrito
faldero a cuestas en una mano y en la otra mano sosteniendo el recipiente donde
guardaba parte del botín: ¡una lata de colacao de esas de toda la vida! Y
¿dónde guardaba la lata con parte del botín? ¡Enterrada en el huerto-jardín
delante de su mismísima casa unifamiliar separada de la calle por una débil
valla de madera! ¿Eres capaz de novelarlo, darle forma y escribir una narración
en clave de humor? Otrosí: iba por la vida pagando con billetes de quinientos
euros. ¿Cómo que no tiene cambio de
quinientos para el periódico? Pues no tengo nada más pequeño… sospechoso
¿no? Un padre de esos llamados de la patria, presidente de mil fundaciones,
asociaciones, círculos y patronatos culturales de alta representatividad ciudadana
y patriótica y su secretario, ambos con un esquilme sobre estas respetables
instituciones -registrado hasta el momento- de más de veinte millones de euros,
cargaba sobre las instituciones que presidía las vacaciones familiares, las
bodas de la familia, los gastos de albañilería, fontanería y pintura de los
inmuebles de su propiedad, así como sus juergas en las que hasta los condones
iban a cargo de tales organizaciones culturales. Como dirían mis hermanos
argentinos ¿vissste que fácil es la creatividad con un periódico cerca? ¿Te
atreves con los datos que te he dado urdir
una trama o tramar un urdido con el
más alto grado de complejidad, sofisticación y lío financiero? Así pues que
podemos afirmar, tal como están las cosas, que cualquier noticia en la que
estén involucrados políticos y empresarios vinculados con la política, puede
superar cualquier ficción, por muy ficticia que sea.
Pero de la
política ha salido y puede salir muy buena literatura
Dice Roland
Barthes que escribir siempre es un acto político: ¿acaso Hamlet, Fuenteovejuna o El nombre de la rosa no son excelentes
ficciones políticas? La política y el chanchullo político han dado muy buenos
escritores y muy buena literatura. Desde los malditos y muchas veces olvidados
maestros norteamericanos de la novela negra (Hammet, Chandler, Ellroy, Himes,
Mc Donald…) hasta los Updike, West, Roth, los británicos Orwell, Graves, Le
Carre, Greene, pasando por nuestros propios Vázquez, Mendoza, Cabré, Vargas
Llosa, Cabrera, Cortázar, sin olvidar Yourcenar, Saint-Laurent, Zola,
Girardoux, Carlo y Primo Levi, Eco, Camilleri, Carlotto, Saviano, Vassilikos,
entre muchísimos otros y que me perdonen los muchos e importantes ausentes que
por razones de espacio se me han quedado en el tintero, estén donde estén.
En la
ficción política también hay clases
Voy a
intentar establecer diferentes formas de tratar la política como disparador
para escribir y como motivo para crear entresijos, formas y costes de alcanzar
el poder, líos familiares y empresariales, nudos, desenlaces, prostituciones,
manipulaciones, enajenaciones… Vamos a
establecer tres grupos clasificatorios; 1º.-Ambiciones:
son los deseos. Lo que –a fin de cuentas– se quiere conseguir. 2º.-Emociones: son los señuelos para
captar la atención, la confianza o el interés. También pueden ser los
artificios para engañar y manipular. 3º.-Medios:
es el precio que se está dispuesto a pagar o el camino que se está dispuesto a
seguir para conseguir aquello que se ambiciona. Veamos pues esas tres
categorías de ingredientes y como combinarlos.
1º.-AMBICIONES 2º.-EMOCIONES 3º.-MEDIOS
Poder absoluto Verdad Soborno
Enriquecimiento Mentira Promesa
cargo público
Prestigio personal Falsas promesas Comisiones ilegales
Reconocimiento público Mejora
social Favores
sexuales
Represión para la paz social Deseo. Amor. Amistad Cargos
a miembros partido
Bienestar social Honestidad-Transparencia Prebendas personales y empresariales
Libertades democráticas Astucia Nepotismo
Valores humanos Estrategia Posibilidad
enriquecimiento fácil
Objetivos del partido Lucha clandestina Honestidad, transparencia y
eficiencia
Beneficio común Libertad-Independencia Gestión eficaz
Vamos a
trabajar diversos casos desde muy
complejas motivaciones
Lee atentamente cada una de las tres
columnas y escoge (premeditadamente, a dedo o al azar) un concepto de cada
columna. Los tres conceptos –por muy contradictorios que te parezcan te
marcarán la trama de tu exitosa novela, cuento, narración o trilogía. Intenta
suponer por un momento que por pura suerte vas a tener que combinar Valores
humanos con lucha clandestina y soborno. ¿Cómo se come eso? ¿Cómo puedes resolverlo? Difícil ¿no? Hasta
que no reconozcas que el grado de dificultad determina el grado del éxito, no
vas a resolver tus dificultades creativas ni vas a tontear con éxito, con el
éxito. Piensa que en la ficción política todos y todas son susceptibles de
corrupción, prevaricación, chantaje, cohecho, espionaje, hurto y manipulación,
estando, o no, en la clandestinidad, la oposición o la disidencia. O en la
derecha o en la izquierda. Tal como está la relación entre la política y la
sociedad a partir del mangoneo de los políticos, al margen de los partidos y
las ideas, vamos a tener que repasar atentamente la historia de los últimos
setenta años para escribir la evolución y deterioro de la política antes que
los políticos se queden solos ante las urnas con el más sorprendente índice de
abstención de todos los tiempos. Ellos se lo habrán buscado mientras tú ganas
premios con una historia de amor y política clandestina en las barricadas de la
guerrilla urbana en una imaginaria y ultratecnológica cuarta guerra
mundial.
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