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Por Iván Humanes Bespín
para Escribir y Publicar
Al Norte la montaña,
al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río
Traducción de Adan
Kovacsics
El escritor húngaro Lázsló Krasznahorkai publica en
Acantilado su última novela: Al Norte la
montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río. Según su
editor, Jaume Vallcorba, probablemente sea "el mayor escritor secreto para los
lectores secretos". Una voz singular, brillante, sus textos tienen una fuerza
extraordinaria, su calidad literaria ahonda en los aspectos ocultos del alma
humana. Y la traducción al español se da por Adan Kovacsis, al más alto nivel.
¿Cuándo tuvo
contacto por primera vez con Oriente?
El primer viaje fue en 1990 a Mongolia y a China,
el segundo fue a China en 1996, en
1997 pasé un mes en Japón, en 1998 regresé a
China por un período más largo, en 2000 estuve en Japón, en 2002 realicé un
viaje muy largo por China, y luego, entre 2004 y 2005 he estado durante una
larga temporada en Kioto, un año.
Esta novela se
desarrolla en Kioto, a sólo una parada de la ciudad, en un monasterio, junto a
la vía del tren, ¿por qué eligió ese espacio para su novela?
Cuando por primera vez llegué a Kioto y tuve que
enfrentarme a todo lo que era Kioto para mí fue como un gran desarrollo, tenía
la sensación de estar en el Paraíso. Pasando de un templo a otro, de un jardín
a otro, y viendo concursos de tiro con arco y danza. Cada vez más me sentía
convencido que era un mundo ideal, una cultura ideal, que no sólo era exótica,
sino que también transmitía una organización perfecta. Para mí era la
organización perfecta que no podía ser superada. En Japón la gente lo vivía
cada día. Descubrí su cultura a través de sus personas, siempre iba a visitar
los templos, los jardines, con habitantes de allí. Esta cultura clásica
japonesa era la típica cultura que la gente vivía en sobre el año 1000 d.C.,
era la vida cotidiana de la aristocracia. En este libro quería enseñar la
esencia y la falta de protección de esta cultura: esta cultura se basaba en una
estética sofisticada, y como tal, sin el respeto y la compresión de las
personas estaba destinada a la muerte. Tenía la impresión de que mi destino y
la falta de protección de esta cultura estaban correlacionados.
¿El espacio marca el
camino del protagonista en la novela? ¿Está prefijado su destino por lo que le
rodea?
En este libro no hay ninguna persona que viva. Todos se
comportan como si lo estuvieran. En realidad no lo están. El protagonista es el
nieto de un protagonista de un libro de mucha importancia en Japón de
principios del siglo XI, Genji monogatari,
una de las novelas más importantes de la literatura. Es el nieto del príncipe
de Genji. Un joven de mil años que desde hace siglos vive con una manía, y esa
manía es encontrar aquél jardín que ha sido descrito por los científicos que le
rodean como el jardín más hermoso del mundo. Esos científicos siempre han
explicado que era difícil encontrar este jardín, que está escondido. Él dedica
centenares de años en la búsqueda. En este libro, como en una novela policíaca,
vemos el final de la investigación de este personaje cuando va a un monasterio
de Kioto, sin acompañantes, engañándolos para poder estar solo. Llega al monasterio
donde se encuentra este jardín y el lector llega a conocerlo, pero está
escondido de manera tan perfecta (con la habilidad de la perfección) que el
nieto del príncipe de Genji pasa de largo. La novela en cambio no pasa. El
lector lo sabe todo de este jardín, no simplemente el aspecto, sino también
toda su historia, su creación. Intento explicar cómo creció el primer cedro hinoki, el primer grupito de musgo,
intento explicar la historia de sus vientos, su geología, la esencia. Este
pequeño libro sirve para una sola cosa, esta obra tienen la intención de crear,
de construir algo en la imaginación de los lectores, algo tan importante y tan
frágil que ni siquiera un conjunto bien escogido de palabras es posible de
realizar. Estas palabras en este libro sólo pueden crear silencio. Un silencio
en los lectores. En este silencio puede nacer esa cosa tan frágil, que es
quizás uno de nuestros deseos más profundos, una belleza inmortal.
¿Cuál fue el motor
que le impulsó a escribir este libro? ¿Cómo fue su proceso de escritura?
Normalmente evito los elementos autobiográficos en un
libro, no me gusta el tipo de prosa que se concentra en la presencia del autor.
Creo que un libro así podría decepcionar al lector. En este libro no hay nada
personal. Pero, sobre el nacimiento del libro, después del viaje en 2000 en
Kioto, necesitaba vivir largamente sin nadie. Tuve la oportunidad de realizar
ese sueño en Suiza, en un monasterio. No me encontraba con personas si no
quería, y en un año, si no recuerdo mal, fueron tres las que vi. Todo lo que experimenté
en Kioto me llenó completamente. Durante más de tres meses no puede hacer nada.
Mi habitación tenía vistas en dos direcciones: si miraba por una ventana veía
el huerto, si miraba por la otra veía el cementerio del monasterio. Cuando
miraba por una pensaba que quería decir que había que trabajar, y si miraba por
la otra: trabaja o te mueres. Puse mi escritorio en la habitación del huerto,
cerré la puerta hacia el cementerio. Estaba saturado del Paraíso. Y pensaba: he
visto el Paraíso, ¿para qué escribir de este Paraíso? Quien ha visto el Paraíso
normalmente no habla con muchas ganas de él, no se sabe muy bien por qué pero
la gente prefiere guardar silencio. Yo también caí en ese silencio. Hasta que
un día me desperté a las cuatro de la madrugada, tenía la impresión que una
mano me acariciaba el hombro, un tacto delicado, apenas se podía sentir, como
si alguien hubiera querido decirme despierta, levántate y ponte a trabajar, en
el escritorio, te vamos a dictar. Yo no trabajo normalmente de esta manera.
Pero las frases estaban listas en este caso. No tenía que pensar, ni corregir.
Una frase seguía a la otra. Así es como ha nacido este libro.
Como ha dicho, en la
novela, no muy lejos del monasterio dicen que se halla el jardín más hermoso
del mundo, y el personaje, el nieto del príncipe de Genji quiere encontrarlo y
camina por una construcción laberíntica para ello, ¿cuánto de Borges hay en la
historia?
Considero que en los escritores que tienen una cierta
consideración de ellos mismos, el efecto de Borges es siempre evidente. No
conozco a ningún escritor que no haya tenido la influencia de Borges; sino no,
no me gustaría tampoco conocerlo. La influencia ha sido muy importante en este
libro, de manera inconsciente. Para Borges, no obstante, nunca ha sido una
cuestión importante el qué significa la tradición, ya que la tradición, según
Borges, es él mismo. En mi caso, yo llego de una situación completamente
distinta, no llego a través de una grandísima biblioteca. Yo llego de un
ambiente donde las personas crían cerdos y las botas están llenas de barro. No
creo que esas botas se puedan limpiar. Ni siquiera en Kioto delante de los
templos podía olvidar que en mis zapatos quedaba el barro de novelas como Tango satánico o Melancolía de la resistencia. Me puedo permitir el preguntarme qué
significa la tradición. No lo sé. No sé cómo se ha podido derrumbar esa imagen
tan clara que Borges tenía. Sin embargo está claro que se ha derrumbado, hoy en
día ya no sabemos qué es la tradición. Creemos que son las esculturas. Sin
embargo la tradición es algo completamente distinto. Borges lo sabía, yo ya no
lo sé. Me inquieta, me preocupa no saberlo. Si no me preocupara tanto nunca
habría empezado ningún libro. Si un libro no aclara si el mundo existe de
verdad o no, no tiene sentido comenzarlo. Para mí es muy importante saber si el
mundo existe o no.
¿La literatura
húngara escribe de forma diferente? ¿Se siente un escritor centroeuropeo?
En algunas obras sí que tiene relevancia el hecho de que
el escritor sea centroeuropeo, en otros libros para nada. ¿Franz Kafka es
considerado un escritor centroeuropeo? No sé muy bien cómo definirlo. Si digo
que es del centro de Europa, es verdad pero tampoco tiene relevancia. Si digo
que no es del centro de Europa tampoco digo la verdad. Ambas cosas tienen un
sentido, pero dependen del caso. Curiosamente esto es válido también para mis
libros, que tienen raíces muy profundas en la cultura y la realidad de Hungría.
Independientemente de si mis obras se basan en la dictadura comunista, y si el
centro de las obras es este tema, o como en otros casos, en mis novelas Guerra y Guerra o El prisionero de Urga, se aborden otras culturas, o escriba libros
que se ambienten en Hungría y reflejen el ambiente húngaro como Tango satánico o Melancolía de la resistencia, es la misma mano la que las ha
escrito. Y todas mis novelas tienen un punto en común: la advertencia de que
estamos viviendo en una época donde cada vez es más difícil distinguir lo que
tiene valor de lo que no tiene. En la profundidad de todos mis libros hay
siempre una pregunta: ¿qué es lo que significa la tradición?
Usted colaboró con
el director Bela Tarr, húngaro como usted, y considerado por la crítica como
uno de los cineastas del Este más importantes de la actualidad, con Damnation en 1987, Satantango en 1994 y Werckmeister
Harmonies en 2000. ¿Cómo fue?
Lo di todo, pero eso es lógico. Es una relación de
esclavitud, una persona lo elige conscientemente, o estúpidamente. Mi caso fue
sencillo, porque apoyar a un director independiente no fue un sufrimiento, todo
lo que pude dar lo di: la novela. Pero eso sólo era material. A partir de ahí el
director Bela Tarr tuvo que hacer imágenes. También hablamos de éstas, pero al
final fue el director el que las hacía. Las películas las hizo Bela Tarr, con
la ayuda mía, pero fue él el que las elaboró.
Franz Kafka, Robert Musil, Samuel Beckett, Robert
Walser. ¿Alguno de estos escritores ha
influido decisivamente en usted?
Franz Kafka y Samuel Beckett. Ambos tuvieron una
influencia sobre mí enorme. En mi juventud, por supuesto. Primero los leí en
traducciones al húngaro, la gran experiencia fue cuando leí a Kafka en alemán y
a Beckett en inglés. Por suerte Beckett escribió mucha prosa en inglés. No sólo
las obras influyeron en mí, también su esencia, su carácter. A los catorce,
quince años, cuando leí a Kafka y cuando conocí la historia de su propia
familia, a Beckett lo descubrí también por esa edad, para mí era muy importante
saber quién era el que escribía esos libros. Ahora para mí es algo secundario,
importante pero secundario. Entonces era una pregunta del mismo rango: quién
cree eso que yo creo. En el caso de Kafka y Beckett se trataba de gente
absolutamente atrayente, supe qué eran ellos como personas, me asombró conocer
la relación de Kafka con la escritura. Por fin podía leer de alguien lo que yo
también sentía. El sufrimiento. La tortura. No es que esté de pie, de forma
sublime, escribiendo mi novela. Habitaciones sucias, medio muerto, a veces al
borde del suicidio. Había un continuo suicidio en mi juventud, viviendo en el
filo. Por suerte lo superé.
Adan Kovacsis nos habla
de la traducción del libro
En el proceso de traducción hay una operación de
traducción, pero al mismo tiempo también un proceso de reflexión. El traductor
saca sus conclusiones respecto al texto, en mayor o menor medida, no es una operación
imprescindible en la traducción; pero en el caso de Krasznahorkai se ha
producido desde el momento que conocí la obra del autor y cuando luego le
conocí a él, que fue cuando estaba traduciendo Melancolía de la resistencia, el anterior libro publicado por
László en español. Al norte la montaña. es
un texto bellísimo, un trabajo detallado, el estilo es depurado, las palabras
están elegidas todas con el peso exacto en húngaro, y espero que algo de eso se
note también en español. La literatura centroeuropea habla del mundo, no sólo
se ocupa del centro de Europa y esto es particularmente válido para la obra de
László Krasznahorkai, tanto para esta obra que transcurre en Kioto como para la
anterior que transcurre en una ciudad pequeña del Este de Hungría. El ámbito en
el que se desarrollan sus obras es el mundo, y se refieren a cosas que tienen
que ver con el mundo actual, y con lo que le está sucediendo a la cultura
actual.

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